Las lenticelas son estructuras porosas naturales presentes en la epidermis y peridermis de diversos órganos vegetales, incluyendo el fruto de la manzana (*Malus domestica*). Actúan como canales macroscópicos que permiten el intercambio gaseoso (oxígeno, dióxido de carbono y vapor de agua) entre los tejidos internos del fruto y el medio ambiente (Everett et al., 2008).
Fisiológicamente, se originan a partir de estomas no funcionales durante el crecimiento y expansión del fruto. A medida que la manzana crece, la epidermis se estira, rompiendo la cutícula en los puntos estomáticos y formando micro-fisuras que eventualmente se suberifican.
La lenticelosis (también conocida como *lenticel breakdown* o mancha de la lenticela) es un desorden fisiológico severo de postcosecha. Se caracteriza por el colapso, oscurecimiento (necrosis) y eventual hundimiento de los tejidos que rodean inmediatamente a la lenticela. Esto no solo devalúa comercialmente la fruta, sino que sirve como puerta de entrada para patógenos fúngicos (Curry et al., 2013).
La lenticelosis no es causada por un único factor, sino que es un síndrome multicausal. En las siguientes pestañas se desglosan las 6 causas más comunes documentadas en la literatura agronómica moderna. Explora cada pestaña para visualizar interactivamente el desarrollo del daño a nivel celular.
La deshidratación rápida en ambientes de postcosecha con baja humedad relativa es una de las principales causas físicas de la lenticelosis. A medida que el fruto pierde agua, las células parenquimáticas subyacentes pierden turgencia y se contraen (Vera et al., 2019).
Mecanismo de acción: La contracción volumétrica de las células tira físicamente de la cutícula rígida. Esta tensión mecánica genera micro-fracturas alrededor de los bordes de la lenticela. La exposición al oxígeno ambiental produce la oxidación de polifenoles (acción de la enzima polifenol oxidasa), tornando el tejido marrón y colapsado.
El uso agresivo de agroquímicos, formulaciones de recubrimiento, detergentes de línea de empaque o inmersiones en soluciones de sales de calcio (CaCl2) altamente concentradas puede inducir necrosis química (Betances et al., 2020).
Mecanismo de acción: Las lenticelas carecen de cutícula protectora. Al sumergir la manzana o asperjar líquidos, los químicos penetran directamente al tejido subcuticular. Soluciones cáusticas o sales hiperosmóticas deshidratan violentamente las células expuestas (plasmólisis) o queman químicamente las paredes celulares, generando lesiones circulares oscuras bien definidas.
Las lluvias abundantes o neblinas persistentes poco antes de la cosecha saturan de humedad la superficie de la manzana. Este fenómeno es un gatillante clásico del oscurecimiento lenticelar tardío (Morales & Torres, 2018).
Mecanismo de acción: El agua libre en la superficie penetra por capilaridad hacia el interior de la lenticela. Las células circundantes absorben agua por ósmosis rápida, hinchándose excesivamente (aumento de turgencia extrema). Esta presión interna rompe las paredes celulares (lisis), derramando el contenido celular, que posteriormente se oxida y se necrosa.
El almacenamiento prolongado en cámaras frigoríficas a temperaturas subóptimas (cercanas a 0°C o menos, dependiendo de la tolerancia varietal) induce estrés abiótico térmico crónico en la epidermis del fruto (González-Reyes et al., 2021).
Mecanismo de acción: A bajas temperaturas, los lípidos de las membranas celulares en las células adyacentes a la lenticela pierden fluidez (pasan de estado líquido a gel cristalino). Esto destruye la integridad estructural de la membrana, causando fugas de iones y compartimentalización fallida. Al volver a temperatura ambiente, los tejidos colapsan y forman cráteres necróticos firmes y secos.
Las lenticelas, al ser poros abiertos, representan las principales puertas de entrada para patógenos oportunistas en postcosecha. Hongos como Neofabraea spp. (Ojo de buey) o Penicillium expansum (Moho azul) son colonizadores frecuentes (López-Cruz & Fernández, 2022).
Mecanismo de acción: Las esporas fúngicas germinan dentro de la cavidad lenticelar. El hongo secreta enzimas pectolíticas (pectinasas) que disuelven la lámina media que une las células vegetales, macerando el tejido. A diferencia del daño fisiológico, este daño progresa formando un halo expansivo, hundido y frecuentemente con micelio visible en el centro.
La arquitectura celular alrededor de la lenticela depende críticamente de la relación Calcio/Nitrógeno. Frutos provenientes de huertos con alto vigor vegetativo (exceso de N) y baja asimilación de Calcio local son altamente susceptibles (Shear & Faust, 2020).
Mecanismo de acción: El calcio es el "cemento" de las paredes celulares (pectatos de calcio). Una deficiencia localizada de Ca en la epidermis resulta en paredes celulares débiles. Con el crecimiento del fruto, el estrés mecánico normal o cualquier fluctuación de presión de turgencia causa que estas células estructuralmente débiles colapsen espontáneamente bajo su propio peso o la tensión de la cutícula.